Esta es mi cruzada a nivel muy personal y con la que nace Cohope: transformar la manera en la que el mundo colabora para generar mayor impacto social positivo. Es obvio que para que esto pase, es necesario que los proyectos y emprendimientos sociales sean sostenibles, funcionen y duren en el tiempo, solo así cumplirán la función con la que vieron la luz.

Huelga decir que hay multitud de ellos, y me atrevería a decir que la gran mayoría no sobreviven más allá de un año. Si ya es complicado que cualquier proyecto de emprendimiento sobreviva, los ubicados en el tercer sector, más.

Las razones de esta realidad son muchas, y en este artículo voy a exponer las que desde mi experiencia más se repiten. La parte positiva es que todas ellas tienen solución, es una cuestión de concepto y de enfoque, por lo que si somos capaces de que estos proyectos nazcan con una orientación enfocada hacia el éxito, tendremos mucho ganado.

Me mojo y digo enfocada al éxito porque he visto nacer muchos proyectos con orientación e impacto social que nacen derrotados. Las personas que lo crean lo constituyen mientras encuentran otra cosa, lo hacen porque les atrae el mundo social, tiene ganas de satisfacer su vena solidaria y otras “motivaciones” que hacen que estos proyectos no sean sostenibles.

Entonces, ¿por qué los proyectos de innovación e impacto social no funcionan?  

  • Porque no se construyen desde la detección de un problema que te apasiona 

Es el problema cero, y es el que origina que todo lo demás vaya torcido. No basta con tener una idea que te guste, necesitas detectar un problema que te apasione, un problema en el que te quieras mojar, algo que si o si quieras solucionar, en lo que te quieras implicar, y que en su desarrollo y día a día haga que te realices. Trabajar en él tiene que ser un sueño y el motor de tu vida. Hacerlo con pasión, desde el alma. 

Hacerlo de esta manera te permitirá construir un proyecto a tu imagen y semejanza, adecuarlo a tu realidad, convertirlo en tu estilo y filosofía de vida, trabajarás para personalizar el modelo de negocio y hacer que se adecue a tu objetivo de vida y, finalmente, podrás construir un proyecto en el que quieras vivir. 

  • Porque nunca se han planteado ser como una empresa a nivel de gestión

Erradica de tu mente la idea de que un proyecto que pretende generar impacto social es si o si un proyecto de voluntariado, deja de verlo como un pasatiempo con el que satisfacer tus inquietudes sociales.

Debes de tomarlo en serio, primero por ti, y segundo porque hay gente que va depositar expectativas en aquello que quiera que hagas. La realidad de un proyecto de impacto social no difiere en absoluto de la gestión de cualquier empresa u organización. Si me apuras tiene, si cabe, algo más de complejidad (subvenciones, donaciones, filantropía, patrocinios, …), y mientras no la gestiones como tal poco hay que hacer, es cuestión de tiempo que caiga, se arruine o se encuentre con poblema y cuellos de tesorería – cash flow que impidan una continuidad.

La falta de previsión por la carencia de un plan de negocio, hace difícil prever las situaciones que enfrentaremos, bien desde el punto económico, desde el el propio crecimiento de la estructura o desde la prestación de servicios. 

  • La gente le dedica su tiempo residual y se basan en el voluntariado

La no valorización del proyecto como una actividad a tiempo completo que comple una función es la mejor manera de penalizarlo. Desempeñar esta actividad mientras esperamos que llegue otra mejor es el fiel reflejo de que no estamos cumplinedo el punto primero, es decir, no nos estamos dedicando a algo que nos apasiona, algo en lo que creamos, algo que hagamos con pasión y que realmente queramos solucionar, porque si así fuera, otro gallo cantaría. 

Mendigar voluntariado y predicar con el ejemplo, sin una estrategia de futuro basada en la sostenibilidad y el modus vivendi, condena al proyecto desde el propio nacimiento nacimiento. No tener un porqué lo suficientemente fuerte para mover mares y montañas, y arrastrar a un equipo es el error fatal que debes evitar a toda costa.  

  • Porque la sociedad tiene estigmatizado el concepto de que ganar dinero en el tercer sector está mal visto, está prohibido

Cuántas veces habrás oído la frase de: ha montado una asociación para que le den subvenciones, mira mira … se dedica a la acción social y se gana la vida con ello, mucho alma de voluntariado no tendrá, dice que quiere ayudar a los demás pero no es más que una estrategia para ganarse la vida, como si esto fuera un delito. Podría seguir pero seguro que conoces estás, y más.

La sociedad, los poderes fácticos y las personas que así han procedido, no han hecho más que manchar de manera absolutamente gratuita una actividad tan legal, lícita, y en muchos casos más honrada y respetada que la que desempeña cualquier empresa.

Es una realidad que elevamos al estatus de paradigma afirmaciones o rutinas cotidianas que lo único que hacen es condicionar nuestra libertad de pensamiento, actuar en detrimento de nuestra creatividad porque se postulan como pensamiento limitantes externos. El qué dirán y seguir las reglas del juego (no escritas) hacen de las personas rebaños de ovejas absolutamente guiados y condicionados hacia un estado de parálisis basado en una estrategia del miedo.

  • Se construyen desde la filantropía y la caridad, no se plantean de base desde la óptica de hacerlos sostenibles

Es precisamente el punto anterior el que hace que quien emprende en el mundo social vea con malos ojos ganar dinero, y enfoca en desarrollo del proyectos para vivir de la caridad, la filantropía y otras técnicas de dudosa eficacia no sólo para la sostenibilidad, si no también, para la libertad. Este modelo puede hacer que vivas de rodillas supeditado a aquellas personas o entidades que te “permiten vivir”. Es lo que mismo que decir que tu proyecto nace muerto en vida, y que para que subsisten tendrás que vivir de rodillas.

Mi base de trabajo, exportada directamente a Cohope, es la de crear modelos de negocio de impacto social personalizados y sostenibles. Construirlos desde la base con un profundo análisis de desarrollo basado en la monetización y en la no dependencia, o por lo menos en la menor medida posible. Desarrollar productos y servicios que generen impacto y te permitan monetizar, te da la libertad de tomar decisiones y enfocar tu proyecto hacia la esencia de quien tú eres, si dependes o te rodeas de compañías dudosa transparencia, difícilmente cumplirás tu sueño

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Hace mucho que perdí la fe en el sistema, que no en la humanidad. Mientras sea el sistema quien tiene que cambiar el sistema, poco tenemos que hacer. No podemos esperar que quien roba apruebe una ley para meter a los ladrones a la cárcel, es un absurdo en sí mismo.

La mejor manera de que no molestemos es tener a la sociedad mediatizada por la estrategia del miedo. Hacernos creer cosas que no son para así condicionar nuestros movimientos, y mientras haya personas que sean cómplices de esta tendencia tendremos mucho más complicado llegar a la masa crítica necesaria para producir un cambio de tendencia.

El dato de la masa crítica

El dato de la masa crítica es el volumen de personas que hacen falta para que algo suceda, para que se produzca un cambio de tendencia hacia aquello que queremos conseguir. 

Desde esta perspectiva resulta evidente que necesitamos varios datos para hacer que esto pase: el primero y evidente, es qué es lo que queremos conseguir, sólo de esta forma podemos conocer el volumen de gente al que nos enfrentarmos, que es otro datos que necesitamos para calcular cuántas personas necesitamos que se involucren.

Y bien, conociendo el dato del número de personas que necesitamos que se involucre para que algo pase o generar un cambio de tendencia, estaremos en disposición de que diseñar estrategias y planes de acción que nos acerquen al resultado.

Para conocer el valor absoluto de personas que necesitamos se sumen a nuestra causa y atendiendo a esta teoría, tenemos que calcular la raíz cuadrada del 1% del total. Por ejemplo, si en un concierto hay 100.000 personas, en caso de que se produzca una urgencia y haya que desalojar el estadio, dependerá de este dato el cómo se produzca, es decir, si este volumen de gente sale de estampida, todo el público saldrá en estampida y provocará avalanchas, mientras que si este dato sale de manera ordenada, todo el estadio lo hará de esta forma. Es lo que se denomina el efecto arrastre por efecto de la masa crítica.

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