O existes mal. O no te valoran. O te excluyes. Las nuevas generaciones, y las viejas generaciones tienen una cosa en común: la nueva era.

Para lo bueno y para lo malo compartimos sociedad, sistema, planeta. Tenemos diferentes puntos de vista, diferentes ideales, pero sin embargo, compartimos que algo no va bien. Tenemos conciencia de que podemos hacer más, de que debemos hacer más. Y también de que lo hagamos tiene que ser distinto. 

Es curioso como cada vez que vivimos situaciones dramáticas a nivel social, surgen de la nada miles y miles de ideólogos que tenemos las soluciones mágicas para con aquello que nos ocupa. Cada persona tiene una idea, lo hubiera hecho de manera distinta. Tenemos soluciones para la humanidad, y ni quiera somo capaces de aplicarlas para con nuestra comunidad más cercana, por no decir, que también, somos incapaces de aplicarlas para con nosotros mismos. 

Haz tu parte. Yo haré la mía

Rompamos el mito de que no está en tus manos aportar. Lo sabes a ciencia cierta, pero huyes. Huimos. Es más cómodo. Miramos hacia otro lado como si nada pasara pero criticamos como si nos fuera la vida en ello, cosa que probablemente sea cierta.

Queremos que las cosas cambien pero no hacemos nada para que así sea. Nos quejamos de cómo van las cosas peor no hacemos nada para cambiarlas. Bueno, realmente hasta incluso podríamos decir que las cosas en nuestra vida, en muchos casos, no van como queremos y tampoco hacemos nada para cambiarlas. Nos hemos instalado en la comodidad y en la resignación, esperando que los problemas se solucionen solos o que venga alguien a solucionarlos. 

Me dedico a ello y sé de lo que hablo, sobre todo porque lo he vivido en mis propias carnes. Somos así, con nuestras cosas buenas, y no tan buenas. 

El toro por los cuernos

Seas empresario o empresaria, emprendedor o emprendedora, ciudadano o ciudadana del mundo, no tienes más remedio que coger el toro por lo cuernos. Tenemos que asumir responsabilidades, emprender en vida desde la innovación social para actuar en aquello que queremos cambiar.

El emprendimiento social está llamado a ser el concepto que puede cambiar la tendencia del “dejar pasar el tiempo”. La parte buena del emprendimiento social es que es accesible para todo tipo de personas y/o empresas. 

A mi entender, hacerlo es accesible y aporta a la sociedad desde los siguientes conceptos:

  • Es necesaria: todas las personas sabemos de algo o alguien que necesita solucionar un problema social en el entorno en el que vivimos. No hace falta ir muy para descubrir problemáticas o desigualdades sociales con las que podemos colaborar. La actual situación en la que nos encontramos, no va a hacer sino acrecentar esta realidad y las necesidades de muchos colectivos.

  • Es económica: Emprender socialmente no requiere de nada material, no requiere inversión. Requiere de creatividad, ilusión, pasión, ganas, e innovación. Obviamente también requiere disponer de tiempo, o por el contrario de un plan de negocio con visos de que en un plazo de tiempo razonable sea monetizable.

  • Tiene futuro: Desde los orígenes de la humanidad han existido las desigualdades. Siempre hay áreas de mejora en beneficio de la calidad de vida de las personas, de disponer de una vida digna a todos los niveles. Emprender socialmente es presente y es futuro, de manera que si lo haces siempre vas a tener la posibilidad de tener un actividad.

  • Es global: Es en todo el mundo. No entiende de idiomas, ni de sexo, ni de edad. Allá donde vayas es seguro que existe la posibilidad de emprender socialmente. De la misma que es muy probable que puedas exportar aquello en lo que has emprendido en tu ámbito geográfico. Tal vez requiera leves adaptaciones, pero la posibilidad existe.

  • Se puede monetizar: A día de hoy prácticamente todo es monetizable, tan solo se trata de buscar la manera. Construir un plan de negocio que lo sustente es un buen comienzo, y sobre todo hacerlo de una manera en la que el desarrollo de la actividad sea sostenible.

Si todavía piensas que nada puedes hacer para aportar tu granito de arena desde el emprendimiento social, te invito a que mires a tu alrededor y lo analices desde la óptica del “querer hacer”. Seguro que te cambia la percepción.

Ten la certeza de que estás aquí porque algo tienes que aportar. Siempre hay gente que te necesita, porque tienes algo que suma. Todo el mundo tiene algo que suma. Aporta tu potencial en una ecuación en la que todo ayuda a hacerla más grande. 

Dedica tu tiempo a pensar en cómo puedes construir una causa sostenible en beneficio de la comunidad, la sociedad y el planeta. Ya está pasando, pero en muy breve espacio de tiempo, las personas, proyectos o empresas que no aporten impacto social no funcionarán por el simple hecho de que la nueva sociedad no las va a aceptar.

Si tú cambias, todo cambia.

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