Mucho más allá de lo manido que se pueda encontrar el concepto, que duda cabe que siempre está de moda, bien porque contiene el término innovación, bien porque cada día es más necesaria. También puede ser por la suma de ambas.

De una manera rápida, se puede definir la innovación social como la ideación de una solución (innovadora) a un problema social. Un problema que bien puede ser de hace mucho tiempo (hambre, pobreza, enfermedades, …), o bien puede ser de reciente creación (sostenibilidad, cambio climático, contaminación, …). 

La rapidez a la que se mueve el mundo invita a pensar que de manera permanente vamos a tener problema sociales a los que ir buscando solución. Por lo que a priori, parece un buen sitio en el que estar, en el que además tenemos muchas opciones de sentirnos realizados como personas 

Principios básicos de la innovación social

Como todo proceso que se precie, la innovación social también se rige por una serie de principios que condicionan la eficacia de su puesta en marcha. Aspectos a valorar y sobre los que trabajar para que aquello que vamos a activa cumpla la función con la que lo creamos: 

  • Encontrar una necesidad social insatisfecha o que se haga de manera insatisfactoria

Como su propio nombre indica, es necesario que se de la ecuación de que exista alguna cosa que se quiera mejorar, es el único motivo que nos mueve a innovar. En todo lo que ya está resuelto poco hay que hacer, más allá de una evolución horizontal hacia una mejora en la forma de hacer. Aspecto este que tampoco está mal, pero que realmente no aporta de manera sustancial.

No hay que buscar mucho para encontrar esta realidad, está mucho más cerca de lo que pensamos. Tan solo es necesario cambiar algunas cosas de base en el concepto de crear proyectos de innovación social para afrontarlo. También es necesario querer hacerlo, dedicarle tiempo de calidad para hacerlo real.

  • Diseñar una solución novedosa. 

Este concepto en sí mismo da mucho juego en su reflexión. Novedosa o no, realmente bastaría con que aportará una solución, lo cual en principio ya de por sí es novedoso. Pero bien es cierto que en muchas ocasiones lo que mejor funciona es lo más  sencillo.

No se trata de tener idea que sea absolutamente rompedera desde la base. Basta con que aporte la solución como punto de partida e hilo del que empezar a tirar para innovar en todas las fases de implantación del proceso de innovación. Así, se puede innovar en la manera de implantarla, de coordinarla, de exportarla, de comercializarla, … La innovación en estos campos va a convertir “la idea” en real, y será entonces cuando cumpla su función y habremos conseguido el objetivo.

  • Conseguir que su uso sea intuitivo, atractivo, útil, accesible y eficiente para con quien se pretende aportar la solución.

De poco servirá todo nuestro esfuerzo si no conseguimos que cale en aquel segmento de mercado en el que queremos impactar con nuestro proceso de innovación. 

Como en todo “lanzamiento de producto / servicio”, debemos de tener ciertas nociones de quien es el segmento en el que queremos impactar. Primero para conocer y certificar que la problemática existe, y segundo para crear una solución que se adecue a que este segmento realmente espera.

Ejemplo, en una zona del continente africano, una tribu tenía que desplazarse más de una hora para buscar agua potable. Un trabajo que generalmente hacían la mujeres. A priori, la solución más evidente se postula como la de buscar un sistema que acerca el agua para que no ya que desplazarse, y así se hizo. La realidad es que la solución no funcionó, y no porque no fuera eficiente, si no porque las mujeres usaban ese traslado como tiempo de ocio y compartir, y no querían renunciar a ese rato de relación social en un ambiente distendido.

Es importante que la solución sea intuitiva, atractiva útil, eficiente ,… pero lo es más que se adecue a las necesidades de quien se va a beneficiar. Estos nos lleva al siguiente concepto.

  • Personalizarlo al sector, a la zona, su gente, su idiosincrasia. Hacer que provoque un sentimiento de pertenencia, de que hay una preocupación real.

Cual estudio de mercado al uso, y para que no nos suceda como en el ejemplo anterior, es importante conocer el segmento en el que vas a impactar. Saber qué es lo que realmente busca, nos acerca mucho a poder ofrecer una solución ajustada a sus necesidades. 

Como decimos en otro artículo, no tratar este tipo de proyectos como una empresa nos aleja de muchas realidades que pueden hacer que todo el esfuerzo caiga en saco roto. 

Volviendo al ejemplo anterior, y de haber preguntado a las mujeres cómo querían solucionar el problema, tal vez la solución hubiera sido la de aportar algún elemento de transporte que limitara el esfuerzo físico e hiciera más agradable el traslado del agua, e incluso facilitar el hecho de transportar más cantidad para usarla en otros menesteres.

  • Pensar en la sostenibilidad y la escalabilidad

De poco servirá una gran idea si no la vamos a poder mantener en el tiempo. Bien sea porque económicamente no es viable, el proyecto no se puede sostener, o bien porque socialmente tiene limitaciones de crecimiento y escalabilidad que la hacen inviable. 

En esta línea, poco sentido tiene plantear una solución que socialmente afecte a un número muy limitado de personas. Ojo, no quiero decir con esto que no haya que hacerlo, todas las personas tenemos derecho a una vida digna y a evolucionar, pero si debemos de pensar en modular lo que vamos a hacer a la realidad de donde o con quienes lo vamos implantar.

Toda la innovación social es bienvenida, pero debemos de estructurar aquello que vamos a aportar a la medida de la evolución posible. 

  • Que genere impacto positivo y transformador

Verdad de perogrullo, pero que no conviene olvidar y debe de ser la base de trabajo. Y además, necesitamos que quien se va beneficiar lo valore como tal, ya que en otro caso nos veremos en el ejemplo de las mujeres y al agua, con una solución a priori muy buen pero de dudosa transformación, no como fondo, pero sí como forma.

A la hora de diseñar un proyecto innovación social, debemos de valorar cuantos más conceptos mejor, y es la suma del OK de todos lo que convierte la puesta y la solución en ganadora. Dejar factores fuera de la ecuación o llevarlos a cero, supone un riesgo a fracasar difícilmente asumible en todo proceso de emprendimiento, y más en uno orientado al impacto social y dentro del tercer sector. 

  • Cooperación simbiótica: yo gano, tú ganas y un tercero gana

Uno de los conceptos más bonitos y enriquecedores. Un concepto que hace comunidad y que da sentido a la vida. Un concepto que desde luego, soy de los que piensa que se ha perdido en alguna de la escalas de este sistema en el que vivimos, me queda la duda de que se quiera recuperar… retiro lo dicho, no tengo dudas de que no se quiere recuperar. Hacer caridad ofrece a alguna personas un sentimiento de superioridad que necesitan para sentirse alguien, en fin.

Como decía, desde mi punto de vista esta es la culminación de la innovación social: crear un proyecto en el que todas las partes intervinientes ganen, y no precisamente “solo” de manera económica, este concepto aporta un crecimiento exponencial hacia la evolución como especie, como sistema y como comunidad.

Mirar a tu alrededor para ver la realidad es un ejercicio sencillo, lo que sucede es que es difícil hacerlo de verdad o querer hacerlo con análisis y perspectiva, y así es muy complicado aportar soluciones. Aunque como yo, sabes que la solución es relativamente fácil.

Si esta reflexión te mueve, te espero, hagamos algo. El mundo te necesita.

Este artículo está directamente relacionado con otro en que hablo de por qué muchos de estos proyectos de innovación no funcionan, aquí te dejo el enlace por si quieres acceder a él para tener una visión un poco más global.

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